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En el año 2011 el Día Internacional de la Mujer Trabajadora debe ser una vez más el día para celebrar los avances en la incorporación de la mujer al mercado laboral en todos los ámbitos, y también para recordarnos los retos que todavía tenemos por delante para conseguir que la igualdad de oportunidades sea una realidad muy pronto.
Entre estos retos pendientes se encuentran la igualdad de oportunidades para ascender a los puestos de decisión, todavía mayoritariamente ocupados por hombres en prácticamente todos los países, con excepción de Noruega en donde el establecimiento de cuotas de género ha conseguido avances muy significativos para las mujeres y cuyo ejemplo ha animado a otros países a establecer dichas cuotas. También tenemos como reto pendiente la igualdad salarial, que todavía es claramente injusta con la retribución a las mujeres tal como queda de manifiesto cada año el 22 de Febrero, Día Europeo de la Igualdad Salarial. Las medidas de conciliación laboral, el aumento en la corresponsabilidad por parte de los hombres en el cuidado de la familia, la cada vez mayor formación de las mujeres que son mayoría en todas las universidades, la generalización de los planes de igualdad en las empresas y los mejores resultados de las empresas que dan oportunidades a las mujeres son los factores que están contribuyendo a que los sucesos que conmemora el 8 de Marzo pertenezcan a una historia en la que ya casi no nos reconocemos. El Día Internacional de la Mujer Trabajadora (o también Día Internacional de la Mujer) se celebra el día 8 de marzo y está reconocido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En este día se conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo integro como persona. Es fiesta nacional en algunos países. La idea de un día internacional de la mujer surgió al final del siglo XIX, en plena revolución industrial y durante el auge del movimiento obrero. La celebración recoge una lucha ya emprendida en la antigua Grecia y reflejada por Aristófanes en su obra Lisístrata, que cuenta como Lisístrata empezó una huelga sexual contra los hombres para poner fin a la guerra, y que se vio reflejada en la Revolución francesa: las mujeres parisinas, que pedían libertad, igualdad y fraternidad, marcharon hacia Versalles para exigir el sufragio femenino, pero no fue sino hasta los primeros años del siglo XX cuando se comenzó a proclamar, desde diferentes organizaciones internacionales de izquierda, la celebración de una jornada de lucha específica para la mujer y sus derechos. La historia más extendida sobre la conmemoración del 8 de marzo hace referencia a los hechos que sucedieron en esa fecha del año 1908, cuando murieron calcinadas 146 mujeres trabajadoras de la fábrica textil Cotton de Nueva York en un incendio provocado por las bombas incendiarías que les lanzaron ante la negativa de abandonar el encierro en el que protestaban por los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo que padecían. También se reconoce como antecedente a las manifestaciones protagonizadas por obreras textiles el 8 de marzo de 1957, también en Nueva York. |